Ruta en Furgoneta vol. II – Colonia

LUNES 12 DE JUNIO

A las 7 nos ponemos en pie, nos preparamos un café en nuestra cafetera italiana y, media hora después, por fin nos lo podemos tomar, y es que eso parece sacado del mismísimo Monte del Destino.

A medio camino y antes de cruzar la frontera con Alemania, paramos en una gasolinera a repostar y a desayunar algo. Yo, de verdad que lo intento, pero nunca llegaré a entender qué coño tienen en la cabeza la mayoría de los franceses que ni siquiera muestran un ápice de solidaridad con los que no hablamos francés. Intento hablarlo, intento pronunciarlo lo mejor que sé, y mira que es un idioma que más bien odio. Si no lo consigo, entonces intento hacerme entender con señales de humo si hace falta, todo para conseguir un puto café con leche y un puto croissant, que son las 11 de la mañana y tengo un hambre que me muero, joder. Pero ellos no, permanecen impasibles bajo su mirada de: je ne sais pas, mientras tú parece que te diviertes jugando al juego de las películas. Jaja, qué divertidos los españoles, qué humor que tienen por la mañana. Que no es tan difícil, hostia, que te estoy señalando el menú Petit Déjeuner de 7€ que tienes en el cartel de atrás, y tú sigues con tu cara de: si no me lo pronuncias en excelente francés, no voy a hacer el esfuerzo de entenderte, españolito.

Finalmente conseguimos que nos sirvan el desayuno, y no vemos que les haya salido ningún forúnculo o les haya dado una rampa. ¡Felicidades, no era tan difícil!

Soy consciente de que no todos son así de gilipollas, evidentemente, pero el 70% de los que nos hemos encontrado en nuestros viajes, sí.

Total, salimos de allí pitando con unas ganas tremendas de atravesar la frontera y pisar Alemania. A las 13h, por fin, llegamos a Köln. Lo primero que hacemos es dirigirnos directamente al Campingplatz der Stadt Köln (Weidenweg, 35), y acampar. A primera vista parece un camping bastante tranquilo, y está situado justo en la orilla del Rin. Hace bastante viento y frío, por lo que nos equipamos bien, ya que vamos a estar todo el día fuera.

Para llegar al centro desde el camping, cruzamos el puente Rodenkirchen para ir en busca de la estación de tranvía Heinrich-Lübke-Ufer. El puente es enorme pero se mueve bastante, sobretodo con el viento. Si nos quedamos quietos da una sensación un poco extraña, como ir en barco. Una vez en la estación, nos esperamos a coger el tranvía de la línea 16, y en 20 minutos bajamos en Dom. Nada más salir nos encontramos con la impresionante catedral de Colonia frente a nosotros. De hecho el adjetivo “impresionante” se queda cortísimo para describir esta obra maestra.

Son pasadas las 14h, así que decidimos buscar un sitio para comer. Recurrimos a TripAdvisor como de costumbre, y vemos que hay un restaurante muy cerca de allí con buenas críticas. Se trata del Früh am Dom (Am Hof, 12), la cervecería más antigua de Colonia. Me recordó mucho a la Hofbräuhaus de Munic, pues es del mismo estilo y tiene varios salones diferentes. De momento no está muy lleno, así que el camarero que resulta ser de Granada, nos sirve bastante rápido. El Señor Zeta lo tiene claro y se pide un codillo. Yo me pido una tabla de embutido y quesos típicos de la región, acompañado de pan y mantequilla. La verdad es que escojo un poco a boleo, pues aunque la carta nos la traen en inglés, hay muchos palabros que no tienen traducción, y no tienes ni idea de lo que es cada cosa. Aún así, cuando me traen la pedazo de tabla con tanta variedad, veo que he elegido bien.

comer en colonia fruh am dom

Tabla de Quesos y Embutidos – Früh am Dom (Colonia)

Acabamos de comer y vamos a dar un paseo por la zona comercial. Hohe y Schildergasse son las calles comerciales por excelencia. Están llenas de tiendas y locales de comida rápida. Entramos en un HEMA a chafardear, y no puedo evitar llevarme un par de cositas cuquis.

A las 17,30h, volvemos a la plaza de la Catedral, pues hemos quedado con Marta, del blog Thoughts of Neverland. Es de Barcelona pero hace meses se fue a Colonia de Erasmus, así que aprovechamos para verla. Nos hace un tour por las zonas más importantes, empezando por el Hohenzollern Bridge, también llamado el Puente de los Candados, y es que de él cuelgan 2 toneladas de candados que simbolizan el amor de todas las parejas que visitan la ciudad. Tanto amor acabará por echar abajo el puente, pensamos. Volvemos a cruzar el río por el siguiente puente, el Deutzer Brücke, para continuar en dirección al Museo del Chocolate. Atravesamos la zona del Rheinauhafen, un complejo de tres edificios con arquitectura moderna, que a mi parecer nada tienen que ver con el resto de Colonia, pero son espectaculares.

Nos adentramos en la ciudad otra vez para coger el tranvía hasta Rudolfplatz, y entramos en el Salon Schmitz (Aachener Str. 28), para tomar algo fresquito. Por recomendación de Marta, nos tomamos una bebida de granada buenísima, de la marca La Mortuacienne. Refrescante, con un toque de gas, dulzón pero no empalagoso. ¡Nos viene genial para recobrar fuerzas después de la caminata!

QUÉ VER Y HACER EN COLONIA EN 1 DÍA

Quedarse maravillado con la Catedral de Colonia, o Kölner Dom en alemán
Caminar por las calles Hohe y Schildergasse
Cruzar el Hohenzollern Bridge
Dar un paseo por la orilla del Rin
Visitar el Museo del Chocolate
Ir a ver el edificio donde se inventó l’Eau de Cologne
Pasear por el parque Rheinpark, considerado uno de los más bonitos de Alemania

Ya son casi las 7 de la tarde, así que nos despedimos de Marta y cogemos de nuevo el tranvía para volver al camping. Como siempre, damos una pequeña vuelta para investigar el lugar, ahora con más calma. El camping Stadt Köln está bastante bien, la caseta de recepción es pequeña y cada mañana disponen de pan recién horneado para los camperos. También hay un edificio donde en la planta de arriba están situados los lavabos, bastante limpios y cuidados, y en la planta baja, hay una sala polivalente con cocinitas portátiles y hornillos, picas para lavar los platos, lavadoras y un pequeño espacio con butacas y una estantería con libros. Todos están en alemán, por eso. Meh.

Volvemos a la furgoneta y cenamos dentro, refugiados del viento. Estamos bastante cansados, así que nos dormimos pronto. A la mañana siguiente tenemos que hacer muchos kilómetros de nuevo hasta nuestro próximo destino y lo que viene siendo nuestro objetivo de esta ruta en furgoneta: Holanda.

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