Ruta en Furgoneta vol. I – Alsacia

¡Buenos y calurosos días del mes de julio!

Según los expertos de la Universidad de Calasparra, este es el mes más caluroso de los últimos 232 años. Sí. Como cada puto año.

El más caluroso no sé, pero sí que he de decir que estas últimas semanas lo estamos pasando un poquito mal. Bueno, me han dicho que en Andalucía son las sardinas las que hacen espetos con los humanos.

Bueno, a lo que vamos. Hoy te vengo a hablar de mi último viaje por Europa. Como sabrás, el año pasado por estas fechas justamente, hicimos una ruta por Alemania en furgoneta. Disfrutamos tanto y lo pasamos tan bien, que a principios de este año ya estábamos planeando la siguiente. Con la Zombineta no podemos fliparnos mucho, pues es una Volkswagen T4 del 91 y tampoco está la chica para darle mucha caña, así que decidimos buscar un destino relativamente cerca. Después de barajar varias posibilidades, finalmente nos decidimos por Holanda. ¡Sí! Íbamos a hacer una ruta por Europa en furgoneta con destino a Holanda, y pasando por 4 países distintos: Francia, Alemania, Países Bajos y Bélgica.

Ruta Europa Furgoneta 2017

Durante los meses previos al viaje, estuvimos adecentando un poco más la Zombineta para ponerla a punto. Le instalamos un mueblecito de cocina con pica para tener espacio de almacenaje para ropa, comida, menaje, etc. También compramos una manta calentita y varios tipos de lucecitas para instalarlas en el techo.

Este año teníamos 15 días de vacaciones. Además, gracias al fin del roaming podríamos disfrutar por fin de 4G en el extranjero sin que nos diese un patatús. Así que, nuestra ruta de viaje ésta vez era más bien orientativa, pues al tener internet en el móvil podríamos improvisar más.

Tal y como hicimos el año pasado, nos pusimos en contacto con las oficinas de turismo de cada ciudad y pedimos mapas e información útil.

Así pues, sin más dilación, empieza mi Diario de Viaje por Europa, que por supuesto, también voy a partir en varios post para hacerlo más ameno.

¡Empezamos!

DIARIO DE VIAJE – HOLANDA 2017

ETAPA 1 – RUTA POR ALSACIA

VIERNES 9 DE JUNIO

Me levanto como un viernes cualquiera y voy a trabajar como un viernes cualquiera. La diferencia es que a la una del mediodía me largo y me dirijo a casa, donde me espera el Señor Zeta con todo a punto para irnos. A las 16h salimos en dirección Francia y, cuando pasamos por la fatídica zona en la que el año pasado se nos estropeó la correa del alternador (podéis leer la aventura aquí) y nos dejó tirados, le hacemos un fuck you bien grande. Nuestra intención era parar a pernoctar en Montpellier, pero como nos vemos con fuerzas, decidimos tirar adelante.

Sobre las 9 de la noche, buscamos campings por la zona de Montélimar (a unos 150Km al norte de Montpellier), y encontramos el Camping Floral, con unas bonitas vistas a una central nuclear. ¡Perfecto! Saldremos de aquí con tres cabezas. Por suerte la recepción cierra tarde, así que nos dan una parcelita sin problemas. Cenamos arroz blanco y una lata de chili con carne, y nos vamos a dormir a las 23h.

A pesar de la situación del camping, la verdad es que no está mal. Es pequeñito, el bar abre hasta las 22h y tienen pizzas para llevar y cervezas fresquitas (un poquito demasiado caras… una Kronenbourg de medio litro vale unos 5€, pero por lo visto ya es lo que suele costar). Los lavabos son pequeñitos y están bastante limpios, aunque alguna telaraña te comes cuando entras o sales. Además, te puedes comunicar en inglés en recepción, cosa que en Francia nos suele costar bastante.

SÁBADO 10 DE JUNIO – COLMAR, LA PEQUEÑA VENECIA

Nos levantamos con la luz del sol… bueno, vale, una hora y media después de la salida del sol, guardamos los trastos y nos vamos, que aún nos queda un largo camino por recorrer. Paramos un par de veces a hacer un café en una área de servicio y a estirar las piernas.

Por el camino vemos montones de campos de fresas. Entonces recordamos que el año pasado, viajando por la Selva Negra alemana también vimos extensiones inmensas de campos de fresas y cada ciertos kilómetros, un puestecito con forma de fresa gigante donde poder comprarlas. En la zona de Alsacia también hay puestecitos, pero por lo que podemos ver, es una especie de self-service. Tú mismo recoges las fresas que quieres en un cesto, e imagino que luego las pagas por peso. Estuvimos a punto de parar, pero teníamos ganas de llegar ya a Colmar. Quizás la próxima vez, ¡porque la verdad es que nos pareció muy buena idea!

A las 14,30h, por fin, ¡llegamos a Colmar! Aparcamos en la calle, cerca del parking Mairie, que es uno de los más céntricos. Es zona residencial, pero hay zona azul, por lo que hay que pagar. Metemos unos 3€ que nos da para unas 4 horas y nos dirigimos andando hacia el centro, en busca de un restaurante para comer. Nos sentamos en la terraza de Le Petit Schlossberg (2 Rue Vauban). El Señor Zeta se pide su ansiado codillo y yo uno de los platos típicos de Alsacia, la Tarte Flambée o también llamada Flammkuchen con queso munster que está para morirse. La masa es súper fina y no empalaga nada.

Tartee Flambee Colmar

Después de comer volvemos al coche para ir al camping a coger plaza. Nos dan una parcela en la zona de acampada libre, dejamos la mesa y las sillas para marcar nuestro territorio, y volvemos a salir. Vamos en busca de un Decathlon para comprar un termo para guardar el café que nos haremos por la mañana, así que nos dirigimos hasta la zona del aeropuerto, donde hay un centro comercial. En la zona también hay un Grand Frais y, como nos hacen falta víveres, paramos para comprar. Es un supermercado un tanto peculiar, pues tienen mucha cosa fresca (pescado, fruta y verdura, carne, etc) con una pinta estupenda, pero en cambio no encontramos latas de conserva o refrescos. Por supuesto tampoco hallamos cubitos de hielo. Así que salimos de allí con un paquete de salchichas, dos botellas de Solán de Cabras y un vinito blanco.

En una de las rotondas del centro comercial se erige una réplica de la Estatua de la Libertad, la cual vemos casi de pasada sin tener ni idea de que estaba allí. Resulta que el autor de la Estatua de la Libertad original, Frederic Auguste Bartholdi, nació en Colmar, así que le hicieron este monumento conmemorativo en el aniversario de su muerte.

Luego volvemos al casco antiguo de Colmar, aparcamos en la misma zona que antes y, ahora sí, nos disponemos a visitar el pueblo. En un par de horas lo tenemos visto, pues es bastante pequeño y se ve muy rápido. Es muy bonito, con las calles adoquinadas, las casas de colores, decoradas con entramados de madera y los balcones llenos de flores, al igual que en la Selva Negra. Antes de irnos, damos un último paseo hacia la Petite Venice y nos hacemos las fotos de rigor, ¡y es que es un lugar precioso!

que visitar en colmar

que ver en colmar

QUÉ VER EN COLMAR EN 1 DÍA

La Pequeña Venecia
Barrio de los Pescadores (Quai de la Poissonneire)
Quartier des Tanneurs (Barrio de los Curtidores)
Casa Pfister
Casa de las cabezas
Museo de Unterlinden
Estatua de la Libertad (réplica)

Volvemos al camping sobre las 8 de la tarde, nos tomamos una cervecita fresquita que falta nos hace, y mientras esperamos la hora de cenar, instalamos las nuevas lucecitas en la Zombineta para darle un toque más acogedor.

acampar en colmar

La Zombineta (Camping de l’Ill – Colmar)

Para acampar en Colmar, elegimos el Camping de l’Ill***. Situado al lado del río Ill, se encuentra a 10 minutos del centro en coche o 30 minutos si vas andando. Está bastante bien, pequeñito pero mono. Los lavabos para mi gusto podrían estar mejor cuidados. Dos de las casetas están cerradas, así que para cambiar el agua al canario tenemos que ir a la que está al lado de recepción. Hay poca iluminación, así que de noche mejor ir con linternas. A pesar de estar bastante lleno, es muy tranquilo.

Para cenar, rescatamos dos Yatekomo del anterior viaje y luego vamos a hacer la exploración nocturna de rigor, y entre una cosa y otra se nos hacen las 2 de la mañana. Por suerte no somos los únicos despiertos a esas horas, pues hay un grupo de moteros cerca que también les gusta disfrutar del camping por la noche. Mañana por suerte no tenemos que madrugar mucho porque nuestra siguiente parada está muy cerquita :)

DOMINGO 11 DE JUNIO – ESTRASBURGO, CAPITAL DE ALSACIA

Nos levantamos, desmontamos todo el chiringuito y nos despedimos de Colmar. Hoy nos toca visitar Estrasburgo, la capital de Alsacia. Se encuentra a poco más de 70Km de Colmar, por lo que en menos de una hora llegamos a la ciudad. De camino paramos en una área de servicio a repostar y a comprar hielo y, oh, sorpresa, ¡no hay ni un cubito!

Por supuesto aparcar en el centro de Estrasburgo es misión imposible, así que nos alejamos y acabamos en la zona del Hospital Civil. Dejamos la Zombineta bien aparcada y andamos en dirección a la Catedral de Notre Dame. Por el camino buscamos en Tripadvisor algún sitio chulo para desayunar , y encontramos uno bastante cerca que tiene muy buena pinta. Se trata de la Pastelería Dreher (50 rue des Grandes Arcades), y desde la distancia se puede ver el escaparate lleno de bollos, panes y pasteles con una pinta estupenda. Entre tanta variedad destaca un tipo de bizcocho en especial, parecido a un panettone. Se llama kougelhopf y es uno de los manjares típicos de Alsacia. Tiene muy buena pinta, pero aún así me acabo pidiendo un bretzel relleno de nougatine y un capuccino. El Señor Zeta, en cambio, fiel a sus tradiciones, se pide un bocado salado: una tostada con salmón, pepino, lechuga y limón, acompañado de un café con leche. Todo este manjar nos cuesta tan sólo 10€.

donde desayunar en estrasburgo

Desayuno en Pastelería Dreher (Estrasburgo)

desayunar en estrasburgo

Desayuno en Pastelería Dreher (Estrasburgo)

Hemos cargado pilas y ya estamos listos para empezar nuestra ruta. Lo primero que vemos es la Catedral de Notre Dame. No nos lo esperábamos y al girar una de las calles, nos la encontramos de golpe. ¡Es realmente impresionante!

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Catedral de Notre Dame (Estrasburgo)

Luego nos dirigimos hasta el Parc de l’Orangerie, situado a unos 2,5Km al noreste de la ciudad, al lado del Parlamento Europeo. Hace mucho calor y el trayecto se hace bastante duro. El Parc de l’Orangerie es el parque más grande y también el más antiguo de la ciudad. Entre otras cosas, tiene un lago donde puedes alquilar una barca para dar un paseo, una bolera y un mini zoo. Hay mucha gente paseando, haciendo deporte o simplemente tumbados en el césped haciendo picnics, leyendo o tomando el sol.

Sobre las 13h salimos del parque y volvemos hacia el centro andando. Ya es la hora de comer, así que buscamos un restaurante por el barrio de la Petite France, y nos acabamos decidiendo por Le Baeckeoffe d’Alsace (14 rue des Moulins). Nos sentamos en la terraza y nos atienden súper rápido. Yo me pido un Choucroute tradicional, que es uno de los platos típicos alsacianos, compuesto de chucrut, patatas cocidas, salchicha, panceta y una especie de lomo. El Señor Zeta, con dos cojones, se pide un Baeckeoffe, otro estofado tradicional con tres tipos de carne (cordero, ternera y cerdo), acompañado de patatas y zanahoria. Está realmente bueno, pero hay mucha cantidad y nos cuesta acabárnoslo, además el calorazo que pega no ayuda mucho. Todo esto nos cuesta unos 47€ y, teniendo en cuenta que nos hemos puesto como cerdos, no está nada mal.

comer en estrasburgo baeckeoffe

Plato de choucroute tradicional – Le Baeckeoffe d’Alsace (Estrasburgo)

Después de esta comilona la verdad es que nos cuesta bastante andar, aún así decidimos dar un voltio por el barrio, que es precioso, y aprovechamos para comprar algún souvenir.

petite france estrasburgo

Petite France (Estrasburgo)

pequeña francia estrasburgo

Petite France (Estrasburgo)

QUÉ VER EN ESTRASBURGO EN 1 DÍA

Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo
La Petite France
Casa Kammerzell
Palais Rohan
Parlamento Europeo
Parc de l’Orangerie
Plaza Kleber

Se está haciendo tarde, así que vamos a buscar la furgo para irnos ya a descansar al camping. Elegimos el Camping Indigo Strasbourg****, que está situado a unos 3Km al suroeste del centro, a unos 15 minutos en coche. La caseta de recepción está hecha de madera y es bastante grande. Se me cuelan un par de personas con mucho rostro mientras hago cola, aunque finalmente puedo hacer el check-in sin problemas y sin cometer ningún homicidio. El camping está bastante lleno, pero aún hay parcelas libres. Elegimos una cerca de los lavabos, montamos el parapeto y salimos a probar suerte con los cubitos de hielo.

En busca del hielo – Vol. 2
Al ser domingo, lo único que hay abierto por la zona es un mini supermercado regentado por un paquistaní que lo único helado que tiene son polos flash. Bueno, vale, aceptamos barco. Yo no me resigno, así que me planto en el bar del camping a preguntar. Me dicen que en Francia no suelen tener la costumbre de vender cubitos de hielo, sino que tienen los típicos bloques de hielo para neveras portátiles. Que sí, que sí, pero muy lógico no me parece cuando estás de camping y NO TIENES UN PUTO CONGELADOR DONDE PODER CONGELAR ESA MIERDA. Aún así, el camarero es muy amable y me da un bol lleno de cubitos de hielo de los que usan en el bar.

Hace tanto calor y nos ha dado tanto el sol durante el día que estamos a punto de arder como putos vampiros. Por suerte, el camping dispone de piscina así que nos ponemos el bañador y vamos a darnos un chapuzón. Nos sumergimos en el agua como un par de focas, sin hacer nada, solo mirando el infinito. ¡Y es que se está tan bien! Cuando ya empezamos a coger fresquito vamos a ducharnos y a preparar la cena, que se compone de las salchichas que compramos ayer en el Grand Frais y un poco de arroz basmati.

Después de cenar hacemos rueda de reconocimiento del camping y hay que decir que es uno de los mejores en los que hemos estado. Está muy bien cuidado, con los caminos principales asfaltados y el césped en buen estado. Tiene varias instalaciones sanitarias repartidas, los lavabos y las duchas de las cuales están muy limpias. Hay piscina, zona de juegos, bar, zona de mobilhomes y bungalows, etc.

Lástima que sólo podamos estar una noche, y es que mañana toca hacer quilómetros de nuevo hasta nuestro próximo destino.

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