Ruta en Furgoneta – Holanda

¡Buenos y calurosos días del mes de julio!

Según los expertos de la Universidad de Calasparra, este es el mes más caluroso de los últimos 232 años. Sí. Como cada puto año.

El más caluroso no sé, pero sí que he de decir que estas últimas semanas lo estamos pasando un poquito mal. Bueno, me han dicho que en Andalucía son las sardinas las que hacen espetos con los humanos.

Bueno, a lo que vamos. Hoy te vengo a hablar de mi último viaje por Europa. Como sabrás, el año pasado por estas fechas justamente, hicimos una ruta por Alemania en furgoneta. Disfrutamos tanto y lo pasamos tan bien, que a principios de este año ya estábamos planeando la siguiente. Con la Zombineta no podemos fliparnos mucho, pues es una Volkswagen T4 del 91 y tampoco está la chica para darle mucha caña, así que decidimos buscar un destino relativamente cerca. Después de barajar varias posibilidades, finalmente nos decidimos por Holanda. ¡Sí! Íbamos a hacer una ruta por Europa en furgoneta con destino a Holanda, y pasando por 4 países distintos: Francia, Alemania, Países Bajos y Bélgica.

Ruta Europa Furgoneta 2017

Durante los meses previos al viaje, estuvimos adecentando un poco más la Zombineta para ponerla a punto. Le instalamos un mueblecito de cocina con pica para tener espacio de almacenaje para ropa, comida, menaje, etc. También compramos una manta calentita y varios tipos de lucecitas para instalarlas en el techo.

Este año teníamos 15 días de vacaciones. Además, gracias al fin del roaming podríamos disfrutar por fin de 4G en el extranjero sin que nos diese un patatús. Así que, nuestra ruta de viaje ésta vez era más bien orientativa, pues al tener internet en el móvil podríamos improvisar más.

Tal y como hicimos el año pasado, nos pusimos en contacto con las oficinas de turismo de cada ciudad y pedimos mapas e información útil.

Así pues, sin más dilación, empieza mi Diario de Viaje por Europa, que por supuesto, también voy a partir en varios post para hacerlo más ameno.

¡Empezamos!

DIARIO DE VIAJE – HOLANDA 2017

ETAPA 1 – RUTA POR ALSACIA

VIERNES 9 DE JUNIO

Me levanto como un viernes cualquiera y voy a trabajar como un viernes cualquiera. La diferencia es que a la una del mediodía me largo y me dirijo a casa, donde me espera el Señor Zeta con todo a punto para irnos. A las 16h salimos en dirección Francia y, cuando pasamos por la fatídica zona en la que el año pasado se nos estropeó la correa del alternador (podéis leer la aventura aquí) y nos dejó tirados, le hacemos un fuck you bien grande. Nuestra intención era parar a pernoctar en Montpellier, pero como nos vemos con fuerzas, decidimos tirar adelante.

Sobre las 9 de la noche, buscamos campings por la zona de Montélimar (a unos 150Km al norte de Montpellier), y encontramos el Camping Floral, con unas bonitas vistas a una central nuclear. ¡Perfecto! Saldremos de aquí con tres cabezas. Por suerte la recepción cierra tarde, así que nos dan una parcelita sin problemas. Cenamos arroz blanco y una lata de chili con carne, y nos vamos a dormir a las 23h.

A pesar de la situación del camping, la verdad es que no está mal. Es pequeñito, el bar abre hasta las 22h y tienen pizzas para llevar y cervezas fresquitas (un poquito demasiado caras… una Kronenbourg de medio litro vale unos 5€, pero por lo visto ya es lo que suele costar). Los lavabos son pequeñitos y están bastante limpios, aunque alguna telaraña te comes cuando entras o sales. Además, te puedes comunicar en inglés en recepción, cosa que en Francia nos suele costar bastante.

SÁBADO 10 DE JUNIO – COLMAR, LA PEQUEÑA VENECIA

Nos levantamos con la luz del sol… bueno, vale, una hora y media después de la salida del sol, guardamos los trastos y nos vamos, que aún nos queda un largo camino por recorrer. Paramos un par de veces a hacer un café en una área de servicio y a estirar las piernas.

Por el camino vemos montones de campos de fresas. Entonces recordamos que el año pasado, viajando por la Selva Negra alemana también vimos extensiones inmensas de campos de fresas y cada ciertos kilómetros, un puestecito con forma de fresa gigante donde poder comprarlas. En la zona de Alsacia también hay puestecitos, pero por lo que podemos ver, es una especie de self-service. Tú mismo recoges las fresas que quieres en un cesto, e imagino que luego las pagas por peso. Estuvimos a punto de parar, pero teníamos ganas de llegar ya a Colmar. Quizás la próxima vez, ¡porque la verdad es que nos pareció muy buena idea!

A las 14,30h, por fin, ¡llegamos a Colmar! Aparcamos en la calle, cerca del parking Mairie, que es uno de los más céntricos. Es zona residencial, pero hay zona azul, por lo que hay que pagar. Metemos unos 3€ que nos da para unas 4 horas y nos dirigimos andando hacia el centro, en busca de un restaurante para comer. Nos sentamos en la terraza de Le Petit Schlossberg (2 Rue Vauban). El Señor Zeta se pide su ansiado codillo y yo uno de los platos típicos de Alsacia, la Tarte Flambée o también llamada Flammkuchen con queso munster que está para morirse. La masa es súper fina y no empalaga nada.

Tartee Flambee Colmar

Después de comer volvemos al coche para ir al camping a coger plaza. Nos dan una parcela en la zona de acampada libre, dejamos la mesa y las sillas para marcar nuestro territorio, y volvemos a salir. Vamos en busca de un Decathlon para comprar un termo para guardar el café que nos haremos por la mañana, así que nos dirigimos hasta la zona del aeropuerto, donde hay un centro comercial. En la zona también hay un Grand Frais y, como nos hacen falta víveres, paramos para comprar. Es un supermercado un tanto peculiar, pues tienen mucha cosa fresca (pescado, fruta y verdura, carne, etc) con una pinta estupenda, pero en cambio no encontramos latas de conserva o refrescos. Por supuesto tampoco hallamos cubitos de hielo. Así que salimos de allí con un paquete de salchichas, dos botellas de Solán de Cabras y un vinito blanco.

En una de las rotondas del centro comercial se erige una réplica de la Estatua de la Libertad, la cual vemos casi de pasada sin tener ni idea de que estaba allí. Resulta que el autor de la Estatua de la Libertad original, Frederic Auguste Bartholdi, nació en Colmar, así que le hicieron este monumento conmemorativo en el aniversario de su muerte.

Luego volvemos al casco antiguo de Colmar, aparcamos en la misma zona que antes y, ahora sí, nos disponemos a visitar el pueblo. En un par de horas lo tenemos visto, pues es bastante pequeño y se ve muy rápido. Es muy bonito, con las calles adoquinadas, las casas de colores, decoradas con entramados de madera y los balcones llenos de flores, al igual que en la Selva Negra. Antes de irnos, damos un último paseo hacia la Petite Venice y nos hacemos las fotos de rigor, ¡y es que es un lugar precioso!

que visitar en colmar

que ver en colmar

QUÉ VER EN COLMAR EN 1 DÍA

La Pequeña Venecia
Barrio de los Pescadores (Quai de la Poissonneire)
Quartier des Tanneurs (Barrio de los Curtidores)
Casa Pfister
Casa de las cabezas
Museo de Unterlinden
Estatua de la Libertad (réplica)

Volvemos al camping sobre las 8 de la tarde, nos tomamos una cervecita fresquita que falta nos hace, y mientras esperamos la hora de cenar, instalamos las nuevas lucecitas en la Zombineta para darle un toque más acogedor.

acampar en colmar

La Zombineta (Camping de l’Ill – Colmar)

Para acampar en Colmar, elegimos el Camping de l’Ill***. Situado al lado del río Ill, se encuentra a 10 minutos del centro en coche o 30 minutos si vas andando. Está bastante bien, pequeñito pero mono. Los lavabos para mi gusto podrían estar mejor cuidados. Dos de las casetas están cerradas, así que para cambiar el agua al canario tenemos que ir a la que está al lado de recepción. Hay poca iluminación, así que de noche mejor ir con linternas. A pesar de estar bastante lleno, es muy tranquilo.

Para cenar, rescatamos dos Yatekomo del anterior viaje y luego vamos a hacer la exploración nocturna de rigor, y entre una cosa y otra se nos hacen las 2 de la mañana. Por suerte no somos los únicos despiertos a esas horas, pues hay un grupo de moteros cerca que también les gusta disfrutar del camping por la noche. Mañana por suerte no tenemos que madrugar mucho porque nuestra siguiente parada está muy cerquita :)

DOMINGO 11 DE JUNIO – ESTRASBURGO, CAPITAL DE ALSACIA

Nos levantamos, desmontamos todo el chiringuito y nos despedimos de Colmar. Hoy nos toca visitar Estrasburgo, la capital de Alsacia. Se encuentra a poco más de 70Km de Colmar, por lo que en menos de una hora llegamos a la ciudad. De camino paramos en una área de servicio a repostar y a comprar hielo y, oh, sorpresa, ¡no hay ni un cubito!

Por supuesto aparcar en el centro de Estrasburgo es misión imposible, así que nos alejamos y acabamos en la zona del Hospital Civil. Dejamos la Zombineta bien aparcada y andamos en dirección a la Catedral de Notre Dame. Por el camino buscamos en Tripadvisor algún sitio chulo para desayunar , y encontramos uno bastante cerca que tiene muy buena pinta. Se trata de la Pastelería Dreher (50 rue des Grandes Arcades), y desde la distancia se puede ver el escaparate lleno de bollos, panes y pasteles con una pinta estupenda. Entre tanta variedad destaca un tipo de bizcocho en especial, parecido a un panettone. Se llama kougelhopf y es uno de los manjares típicos de Alsacia. Tiene muy buena pinta, pero aún así me acabo pidiendo un bretzel relleno de nougatine y un capuccino. El Señor Zeta, en cambio, fiel a sus tradiciones, se pide un bocado salado: una tostada con salmón, pepino, lechuga y limón, acompañado de un café con leche. Todo este manjar nos cuesta tan sólo 10€.

donde desayunar en estrasburgo

Desayuno en Pastelería Dreher (Estrasburgo)

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Desayuno en Pastelería Dreher (Estrasburgo)

Hemos cargado pilas y ya estamos listos para empezar nuestra ruta. Lo primero que vemos es la Catedral de Notre Dame. No nos lo esperábamos y al girar una de las calles, nos la encontramos de golpe. ¡Es realmente impresionante!

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Catedral de Notre Dame (Estrasburgo)

Luego nos dirigimos hasta el Parc de l’Orangerie, situado a unos 2,5Km al noreste de la ciudad, al lado del Parlamento Europeo. Hace mucho calor y el trayecto se hace bastante duro. El Parc de l’Orangerie es el parque más grande y también el más antiguo de la ciudad. Entre otras cosas, tiene un lago donde puedes alquilar una barca para dar un paseo, una bolera y un mini zoo. Hay mucha gente paseando, haciendo deporte o simplemente tumbados en el césped haciendo picnics, leyendo o tomando el sol.

Sobre las 13h salimos del parque y volvemos hacia el centro andando. Ya es la hora de comer, así que buscamos un restaurante por el barrio de la Petite France, y nos acabamos decidiendo por Le Baeckeoffe d’Alsace (14 rue des Moulins). Nos sentamos en la terraza y nos atienden súper rápido. Yo me pido un Choucroute tradicional, que es uno de los platos típicos alsacianos, compuesto de chucrut, patatas cocidas, salchicha, panceta y una especie de lomo. El Señor Zeta, con dos cojones, se pide un Baeckeoffe, otro estofado tradicional con tres tipos de carne (cordero, ternera y cerdo), acompañado de patatas y zanahoria. Está realmente bueno, pero hay mucha cantidad y nos cuesta acabárnoslo, además el calorazo que pega no ayuda mucho. Todo esto nos cuesta unos 47€ y, teniendo en cuenta que nos hemos puesto como cerdos, no está nada mal.

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Plato de choucroute tradicional – Le Baeckeoffe d’Alsace (Estrasburgo)

Después de esta comilona la verdad es que nos cuesta bastante andar, aún así decidimos dar un voltio por el barrio, que es precioso, y aprovechamos para comprar algún souvenir.

petite france estrasburgo

Petite France (Estrasburgo)

pequeña francia estrasburgo

Petite France (Estrasburgo)

QUÉ VER EN ESTRASBURGO EN 1 DÍA

Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo
La Petite France
Casa Kammerzell
Palais Rohan
Parlamento Europeo
Parc de l’Orangerie
Plaza Kleber

Se está haciendo tarde, así que vamos a buscar la furgo para irnos ya a descansar al camping. Elegimos el Camping Indigo Strasbourg****, que está situado a unos 3Km al suroeste del centro, a unos 15 minutos en coche. La caseta de recepción está hecha de madera y es bastante grande. Se me cuelan un par de personas con mucho rostro mientras hago cola, aunque finalmente puedo hacer el check-in sin problemas y sin cometer ningún homicidio. El camping está bastante lleno, pero aún hay parcelas libres. Elegimos una cerca de los lavabos, montamos el parapeto y salimos a probar suerte con los cubitos de hielo.

En busca del hielo – Vol. 2
Al ser domingo, lo único que hay abierto por la zona es un mini supermercado regentado por un paquistaní que lo único helado que tiene son polos flash. Bueno, vale, aceptamos barco. Yo no me resigno, así que me planto en el bar del camping a preguntar. Me dicen que en Francia no suelen tener la costumbre de vender cubitos de hielo, sino que tienen los típicos bloques de hielo para neveras portátiles. Que sí, que sí, pero muy lógico no me parece cuando estás de camping y NO TIENES UN PUTO CONGELADOR DONDE PODER CONGELAR ESA MIERDA. Aún así, el camarero es muy amable y me da un bol lleno de cubitos de hielo de los que usan en el bar.

Hace tanto calor y nos ha dado tanto el sol durante el día que estamos a punto de arder como putos vampiros. Por suerte, el camping dispone de piscina así que nos ponemos el bañador y vamos a darnos un chapuzón. Nos sumergimos en el agua como un par de focas, sin hacer nada, solo mirando el infinito. ¡Y es que se está tan bien! Cuando ya empezamos a coger fresquito vamos a ducharnos y a preparar la cena, que se compone de las salchichas que compramos ayer en el Grand Frais y un poco de arroz basmati.

Después de cenar hacemos rueda de reconocimiento del camping y hay que decir que es uno de los mejores en los que hemos estado. Está muy bien cuidado, con los caminos principales asfaltados y el césped en buen estado. Tiene varias instalaciones sanitarias repartidas, los lavabos y las duchas de las cuales están muy limpias. Hay piscina, zona de juegos, bar, zona de mobilhomes y bungalows, etc.

Lástima que sólo podamos estar una noche, y es que mañana toca hacer quilómetros de nuevo hasta nuestro próximo destino.

ETAPA 2 – COLONIA

LUNES 12 DE JUNIO

A las 7 nos ponemos en pie, nos preparamos un café en nuestra cafetera italiana y, media hora después, por fin nos lo podemos tomar, y es que eso parece sacado del mismísimo Monte del Destino.

A medio camino y antes de cruzar la frontera con Alemania, paramos en una gasolinera a repostar y a desayunar algo. Yo, de verdad que lo intento, pero nunca llegaré a entender qué coño tienen en la cabeza la mayoría de los franceses que ni siquiera muestran un ápice de solidaridad con los que no hablamos francés. Intento hablarlo, intento pronunciarlo lo mejor que sé, y mira que es un idioma que más bien odio. Si no lo consigo, entonces intento hacerme entender con señales de humo si hace falta, todo para conseguir un puto café con leche y un puto croissant, que son las 11 de la mañana y tengo un hambre que me muero, joder. Pero ellos no, permanecen impasibles bajo su mirada de: je ne sais pas, mientras tú parece que te diviertes jugando al juego de las películas. Jaja, qué divertidos los españoles, qué humor que tienen por la mañana. Que no es tan difícil, hostia, que te estoy señalando el menú Petit Déjeuner de 7€ que tienes en el cartel de atrás, y tú sigues con tu cara de: si no me lo pronuncias en excelente francés, no voy a hacer el esfuerzo de entenderte, españolito.

Finalmente conseguimos que nos sirvan el desayuno, y no vemos que les haya salido ningún forúnculo o les haya dado una rampa. ¡Felicidades, no era tan difícil!

Soy consciente de que no todos son así de gilipollas, evidentemente, pero el 70% de los que nos hemos encontrado en nuestros viajes, sí.

Total, salimos de allí pitando con unas ganas tremendas de atravesar la frontera y pisar Alemania. A las 13h, por fin, llegamos a Köln. Lo primero que hacemos es dirigirnos directamente al Campingplatz der Stadt Köln (Weidenweg, 35), y acampar. A primera vista parece un camping bastante tranquilo, y está situado justo en la orilla del Rin. Hace bastante viento y frío, por lo que nos equipamos bien, ya que vamos a estar todo el día fuera.

Para llegar al centro desde el camping, cruzamos el puente Rodenkirchen para ir en busca de la estación de tranvía Heinrich-Lübke-Ufer. El puente es enorme pero se mueve bastante, sobretodo con el viento. Si nos quedamos quietos da una sensación un poco extraña, como ir en barco. Una vez en la estación, nos esperamos a coger el tranvía de la línea 16, y en 20 minutos bajamos en Dom. Nada más salir nos encontramos con la impresionante catedral de Colonia frente a nosotros. De hecho el adjetivo “impresionante” se queda cortísimo para describir esta obra maestra.

Son pasadas las 14h, así que decidimos buscar un sitio para comer. Recurrimos a TripAdvisor como de costumbre, y vemos que hay un restaurante muy cerca de allí con buenas críticas. Se trata del Früh am Dom (Am Hof, 12), la cervecería más antigua de Colonia. Me recordó mucho a la Hofbräuhaus de Munic, pues es del mismo estilo y tiene varios salones diferentes. De momento no está muy lleno, así que el camarero que resulta ser de Granada, nos sirve bastante rápido. El Señor Zeta lo tiene claro y se pide un codillo. Yo me pido una tabla de embutido y quesos típicos de la región, acompañado de pan y mantequilla. La verdad es que escojo un poco a boleo, pues aunque la carta nos la traen en inglés, hay muchos palabros que no tienen traducción, y no tienes ni idea de lo que es cada cosa. Aún así, cuando me traen la pedazo de tabla con tanta variedad, veo que he elegido bien.

comer en colonia fruh am dom

Tabla de Quesos y Embutidos – Früh am Dom (Colonia)

Acabamos de comer y vamos a dar un paseo por la zona comercial. Hohe y Schildergasse son las calles comerciales por excelencia. Están llenas de tiendas y locales de comida rápida. Entramos en un HEMA a chafardear, y no puedo evitar llevarme un par de cositas cuquis.

A las 17,30h, volvemos a la plaza de la Catedral, pues hemos quedado con Marta, del blog Thoughts of Neverland. Es de Barcelona pero hace meses se fue a Colonia de Erasmus, así que aprovechamos para verla. Nos hace un tour por las zonas más importantes, empezando por el Hohenzollern Bridge, también llamado el Puente de los Candados, y es que de él cuelgan 2 toneladas de candados que simbolizan el amor de todas las parejas que visitan la ciudad. Tanto amor acabará por echar abajo el puente, pensamos. Volvemos a cruzar el río por el siguiente puente, el Deutzer Brücke, para continuar en dirección al Museo del Chocolate. Atravesamos la zona del Rheinauhafen, un complejo de tres edificios con arquitectura moderna, que a mi parecer nada tienen que ver con el resto de Colonia, pero son espectaculares.

Nos adentramos en la ciudad otra vez para coger el tranvía hasta Rudolfplatz, y entramos en el Salon Schmitz (Aachener Str. 28), para tomar algo fresquito. Por recomendación de Marta, nos tomamos una bebida de granada buenísima, de la marca La Mortuacienne. Refrescante, con un toque de gas, dulzón pero no empalagoso. ¡Nos viene genial para recobrar fuerzas después de la caminata!

QUÉ VER Y HACER EN COLONIA EN 1 DÍA

Quedarse maravillado con la Catedral de Colonia, o Kölner Dom en alemán
Caminar por las calles Hohe y Schildergasse
Cruzar el Hohenzollern Bridge
Dar un paseo por la orilla del Rin
Visitar el Museo del Chocolate
Ir a ver el edificio donde se inventó l’Eau de Cologne
Pasear por el parque Rheinpark, considerado uno de los más bonitos de Alemania

Ya son casi las 7 de la tarde, así que nos despedimos de Marta y cogemos de nuevo el tranvía para volver al camping. Como siempre, damos una pequeña vuelta para investigar el lugar, ahora con más calma. El camping Stadt Köln está bastante bien, la caseta de recepción es pequeña y cada mañana disponen de pan recién horneado para los camperos. También hay un edificio donde en la planta de arriba están situados los lavabos, bastante limpios y cuidados, y en la planta baja, hay una sala polivalente con cocinitas portátiles y hornillos, picas para lavar los platos, lavadoras y un pequeño espacio con butacas y una estantería con libros. Todos están en alemán, por eso. Meh.

Volvemos a la furgoneta y cenamos dentro, refugiados del viento. Estamos bastante cansados, así que nos dormimos pronto. A la mañana siguiente tenemos que hacer muchos kilómetros de nuevo hasta nuestro próximo destino y lo que viene siendo nuestro objetivo de esta ruta en furgoneta: Holanda.

ETAPA 3 – GIETHOORN, LA VENECIA DE HOLANDA

MARTES 13 DE JUNIO

Hoy nos esperan unos 300 Km de trayecto, así que salimos prontito del camping de Colonia, no sin antes parar a comprar víveres en un Lidl de la zona. La verdad es que tanto en nuestras últimas vacaciones en furgo como en estas, Lidl se ha convertido en nuestro supermercado proveedor de alimentos oficial, y es que encuentras de todo y a muy buen precio. Bueno, de todo menos hielo, claro.

Por fin cruzamos la frontera con Holanda y notamos como el paisaje va cambiando a medida que nos vamos adentrando, hasta que sólo vemos grandes llanuras. A lado y lado de la autopista sólo hay extensiones de campos con las típicas granjas holandesas con tejados de paja. Por poco no vemos estos campos repletos de tulipanes, pero resulta que la época para poder verlos en pleno apogeo va de marzo a mayo, así que nos perdemos este espectáculo. Pero, quién sabe, ¡quizás más adelante en un próximo viaje podemos llegar a verlo!

Nos dirigimos a Giethoorn, un bucólico pueblo de la provincia de Overijssel. En un principio no teníamos previsto ir, pero nos enteramos de la existencia de este lugar pocos días antes de irnos y nos enamoramos por completo. Pensamos que valía la pena desviarnos 100km para visitarlo, así que finalmente lo incluimos en nuestra ruta de viaje. Y ahora verás por qué.

De camino hacia allí, cruzamos un pequeño pueblo pesquero llamado Genemuiden. Vemos que es día de mercadillo, así que aparcamos para darnos un mini paseo y estirar las piernas. Nos compramos un par de raciones de arenque con cebolla (el arenque ha sido nuestro descubrimiento del año) y nos lo comemos sentados en un banco mirando el mini puerto. Volvemos a emprender el viaje y, saliendo de Genemuiden, nos subimos a un ferry que nos lleva al otro lado del río y que comunica los pueblos de Genemuiden y Zwartsluis. Cruzarlo solo lleva unos minutos y cuesta menos de 2€.

ruta furgoneta holanda giethoorn

Llegamos a Giethoorn a las 3 de la tarde. Vamos directos al Camping De Stouwe, que está pasado el pueblo, y entramos en la finca. Se trata de una granja típica holandesa, la cual han adecuado su pequeño terreno con parcelas de camping. Cuando entro en la «Recepción», en realidad estoy entrando en la cocina de la dueña. Está haciendo la comida y huele que alimenta. Es una mujer entrañable y muy simpática, nos explica el funcionamiento de todo y cómo llegar al centro del pueblo. Le doy los 15€ que cuesta la estancia y, esto no es coña, los guarda en la típica caja redonda de galletas holandesas ❤

Parece que sólo estamos nosotros en el camping, así que acampamos en una de las pequeñas parcelas y nos preparamos para ir al centro de Giethoorn. Los baños están en lo que antaño había sido el granero, es muy rústico pero auténtico.

Después de unos 20 minutos siguiendo el canal, llegamos a lo que es la zona turística, pero antes paramos a comer en el Smits Paviljoen, un restaurante situado en una plataforma sobre el lago Bovenwijde. Hace un poco de frío pero nos sentamos en la terraza para disfrutar de las vistas y nos pedimos dos bocadillos buenísimos y dos birras.

Ahora que ya tenemos el estómago lleno, nos disponemos a hacer una ruta por el centro turístico de Giethoorn. Se trata de un pueblo con canales en vez de carreteras. Están prohibidos los coches, y sólo se puede recorrer el pueblo mediante barca o bicicleta. Tanto al Señor Zeta como a mi nos recuerda muchísimo a Hobbiton. Sí, nuestro lado friki siempre tiene que emerger.

que visitar en giethoorn

A lado y a lado del canal principal y situadas en pequeñas islas se encuentran las típicas casitas con tejado de paja, sus verdes jardines con montones de coloridas flores y, como si de una peli norteamericana se tratara, el dueño de la casa podando el césped. Cada vecino tiene su propia embarcación llamada «punter». Para pasear por el pueblo e ir de un sitio a otro, hay puentecitos que comunican las casas con las callecitas principales.

Giethoorn el pueblo mas bonito de holanda

Decidimos alquilar una barquita a motor para poder recorrer el lugar tal y como lo merece. Al ser un sitio puramente turístico, encuentras parapetos de alquiler de barcas a montones, particulares y de empresas. A nosotros nos cuesta 15€ una vuelta durante 1 hora, pero más o menos los precios son los mismos en todas partes. Hacemos un recorrido por el canal principal que atraviesa todo Giethoorn y luego por el lago Bovenwijde. Por el camino nos encontramos patitos, vacas y hasta un perro rabioso defendiendo su terreno.

paseo en barca giethoorn

Después de dar el paseo, nos sentamos en la misma terraza donde hemos alquilado la barca a tomar algo. Yo me pido una porción de tarta de manzana con nata + un zumo, y el Señor Zeta un batido de fresa. Antes de volver al camping, nos dirigimos al único supermercado de la zona para comprar hielo, pero llegamos tarde.

que ver en giethoorn

Una vez de vuelta al camping, vemos que tenemos vecinos camperos. Como siempre, sacamos la mesa de camping y las sillas de la furgo y, mientras picamos algo antes de cenar, unos amiguitos con plumas se nos acercan y ya no se separan de nosotros hasta que anochece. Bueno, eso es un decir, y es que aquí no se acaba de hacer de noche nunca.

campings en giethoorn

Parece que sean las 19h pero en realidad son las 22h, así que, esta vez, montamos la mesita dentro de la furgo, y es que empieza a hacer bastante rasca. Además, al ser una zona pantanosa está lleno de bichejos, a cada cual más raro, así que ponemos en marcha la operación antimosquitera.

ruta en furgoneta camping holanda

Y para cenar, un menú al más puro estilo camper, compuesto por: una lata de guisantes con zanahoria del Lidl, y ensalada variada con pepinillo, espárragos, tomate y fresas.

menu camper furgoneta

A las 4h de la mañana me despierto porque mi vejiga está llegando a límites insospechados pero, como te podrás imaginar, ni de coña entro en ese granero de madrugada. Todos hemos visto Viernes 13, ¿verdad?

Pasamos un poco de frío pero el lugar es tan idílico y mágico que nos da mucha penita pasar sólo una noche aquí. ¡Hasta otra, Giethoorn!

ETAPA 4 – AMSTERDAM

MIÉRCOLES 14 DE JUNIO

Nos da mucha penita pero nos tenemos que ir ya de Giethoorn. Nos preparamos un rico desayuno con mini cruasanes, fresas y café con leche, que degustamos tranquilamente para disfrutar de este bonito lugar. Recogemos bártulos y salimos de la masía, no sin antes despedirnos de la amable dueña que nos saluda con la mano desde la ventana de su cocina ?

Camping de Stouwe Giethoorn

Ponemos el GPS para salir de la zona y nos hace dar una vuelta de media hora a través de los campos de tulipanes sin tulipanes. Siempre nos hace lo mismo, este puto aparato del diablo. Cuando por fin conseguimos salir de allí, ponemos rumbo a nuestro siguiente destino. Sí, amigo, yatusabeh dónde nos dirigimos ahora. A la ciudad de los mil puentes. A la ciudad de las bicicletas. A la ciudad que se convirtió en escondite de Ana Frank. A la ciudad donde huele a porro que echa pa’trás.

De Giethoorn a Amsterdam hay hora y media más o menos, así que a medio camino llamo al Camping Zeeburg para preguntar si tienen plazas disponibles. Sí. Y hablo en inglés. Y los entiendo. Y ellos me entienden a mi, que no es moco de pavo. En serio, tendrías que oír mi fantástico acento catanglish (catalán+english), intentando explicarme medianamente bien sin parecer gilipollas mientras intento recordar, a la vez, toda la gramática que estudié en el cole en su día. Pero parece que incluso a través del teléfono y con sonidos externos varios me acaban entendiendo, así que no lo debo hacer tan mal, oiga,

A las 13h llegamos al Camping Zeeburg. Se encuentra muy cerca del centro de la ciudad lo que, en cualquier otro lado sería fantástico, pero no aquí. No en Amsterdam, en la ciudad de los fumetas. Y ahora te contaré por qué.

La verdad es que el camping está muy bien, es bastante grande, tiene varios bloques de lavabos muy modernos repartidos y, a primera vista, «parecen» bastante limpios. Recalco parecen. Luego verás. Continúo. Puedes alojarte en tienda de campaña, caravana o camper. Y luego están los alojamientos propios del camping, como bungalows y cabañas, todas pintadas de colores. Realmente bonito.

Hay supermercado, sala de estar, bar-restaurante, zona de cocinas portátiles y barbacoas, parque infantil y actividades varias. Como ves, un camping muy completo y con un ambiente, a primera vista, bastante guay. Pero espérate.

Nos dan una parcela justo al lado de la zona de acampada. Y una zona de acampada es guay en cualquier lugar menos en Amsterdam. Te lo digo yo. Esa es la Zona Cero. Allí se concentra toda la gente joven que viene a pasar unos días para visitar la ciudad y ponerse moraos a petas y a otras sustancias extrañas. Lo cual está muy bien mientras se controlen, pero no es así. Imagínate: 435 adolescentes colocados sin que su mamá les controle y campando a sus anchas. El Apocalipsis Zombie se queda corto: baños a reventar, ruidos, música alta, gritos, incluso alguna que otra gallina pululeando por las parcelas colindantes…

Total, que llegamos a recepción para hacer el check-in y, como nuestra intención es quedarnos por la zona varios días, pagamos por tres noches. En la misma caseta de recepción hay un súper y…. adivina… ¡Tienen hielo! Así que, antes de que el espejismo desaparezca, compramos una bolsa. Por 5€. Pero me da igual.

Para ir del Camping Zeeburg al centro de Amsterdam, hay que cruzar un puentecito hasta la estación de tranvía de Flevopark, un parque acuático. Una vez allí, se puede coger la Línea 7 o la Línea 14, ya que las dos líneas te dejan en el centro. Nosotros subimos a un tren de la Línea 7, y en 15 minutos bajamos en Leidseplein, una de las zonas más animadas de la ciudad. Sus calles están llenas de bares, restaurantes, teatros y cines. Damos una vuelta para ver el ambiente y, la verdad es que para ser entre semana, está todo abarrotado.

Ya empieza a apretar el hambre, así que entro en mi aplicación favorita proveedora de sitios chulos para comer que empieza por Trip y acaba por Advisor (?), y busco un restaurante por la zona. Hay muchísimos pero finalmente acabamos en la hamburguesería Bar-B.

Tienen hamburguesas espectaculares, pero lo mejor es que puedes crearte tu propia hamburguesa eligiendo los ingredientes y los suplementos que quieras. Nos pedimos una hamburguesa de cordero picante y otra hamburguesa al gusto con carne black angus, huevo, queso cheddar y queso azul. Están realmente buenas y muy sabrosas.

hamburgueserias amsterdam

Al salir del bar, nos dirigimos a la estación central en busca de un punto de información y compramos un mapa por 2,50€. Un mapa cutre que acabará más agujereado que un queso gruyere en menos de lo que canta un gallo.

Ahora, sí, con el mapa, empezamos nuestra ruta por Amsterdam. Comenzamos por uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad, por no decir el que más. El Barrio Rojo también se conoce como Red Light y sus calles están repletas de Sex Shops, escaparates con señoritas y señoritos de moral distraída y Coffee Shops.

ruta por amsterdam en un dia

Son las 5 de la tarde y es mi hora de merendar. Entramos en Metropolitan, una de las mejores heladerías de Amsterdam, y nos tomamos un batido de fresa y otro de mandarina. ¡Están súper ricos y súper cremosos!

Al salir, nos dirigimos a la Plaza Dam, o Dam Square. Es la plaza más importante de Amsterdam y está rodeada de edificios y monumentos históricos, como el Palacio Real, el Monumento Nacional y el Museo Madame Tussaud. También es una zona comerial llena de tiendas, así que aprovechamos para comprar algunos souvenirs para la familia y para nosotros.

Llegamos al camping a las 19,30h, pasamos por el súper a comprar cervezas, pan y algunas provisiones más para la cena. Aprovechamos para ducharnos primero, ya que a estas horas parece que las duchas no están muy abarrotadas.

Empieza a anochecer, pero también se levanta un viento horroroso, por lo que optamos por encerrarnos en la Zombineta para cenar.

JUEVES 15 DE JUNIO

Hoy es nuestro segundo día en Amsterdam. Volvemos a la estación de tranvía de Flevopark, cogemos la línea 14 y bajamos en Westermarkt para ir a desayunar a Pluk.

Pluk es una cafetería monísima, muy acogedora y decorada con mucho encanto, todo de madera y en tonos pastel. El local tiene dos plantas: en la parte de abajo hay el mostrador y el escaparate, y también una zona de tienda, repleta de artículos de regalo, decoración y papelería bonita. Al segundo piso de accede por una escalerita de caracol súper estrecha, y es donde están las mesas. El espacio es abierto por lo que tienes vistas al piso de abajo.

donde desayunar en amsterdam

Pedimos nuestro desayuno y luego subimos a sentarnos. Al ser pronto por la mañana no hay mucha gente y encontramos sitio sin problemas. Yo me pido un capuccino + un bizcocho de plátano, y el Señor Zeta un café con leche + un sandwich de atún, aguacate y canónigos. Tardamos un buen rato en elegir, y es que la carta que tienen está llena de cosas ricas: tienen zumos, batidos, cafés, ensaladas, bols de yogures, tostadas variadas, pasteles y dulces…

cafeteria bonita en amsterdam pluk

Una vez desayunados y con el estómago lleno nos dirigimos al Bloemenmarkt, el mercado de las flores y otras semillas varias, ejem ejem. De camino nos encontramos con varios puestos callejeros de arenques (Frens Haringhandel), así que aprovechamos para picar algo. Sí, lo sé, acabamos de desayunar, pero los arenques están tan buenísimos de la muerte, que no podemos evitar comprar un par cada vez que pasamos por un quiosco de estos. Los arenques (haring, como los llaman allí), normalmente te los sirven enteros, en un platito de cartón, acompañados de cebolla cruda picada y pepinillos, y adornados con una banderita holandesa. Y, ¿cómo se comen? Pues cogiéndolos por la colita y pa’dentro, en plan calçot, ahí, con todo el glamour. Pero no hay solamente arenques en los quioscos callejeros de Amsterdam, sino que te puedes encontrar todo tipo de pescadito para llevar. Así que, para no empacharme de tanto arenque, esta vez opto por una tapita de bacalao frito.

arenques amsterdam
quioscos-pescado-amsterdam

Volvemos al Barrio Rojo para dar una vuelta. Ya es mediodía y el calor empieza a apretar, así que entramos en el pub Old Sailor a tomarnos una cola y una pinta de Guinness para refrescarnos. Después de tantos arenques no tenemos hambre de comer, así que seguimos nuestro paseo por las callejuelas de Amsterdam.

ruta por amsterdam

Entrada la tarde, decidimos irnos ya para el camping, no sin antes volver al Metropolitan a merendar. Esta vez, yo me pido un batido de tarta de limón espectacular + un gofre con nata y el Señor Zeta se pide un batido de vainilla. Después, volvemos a Leidseplein a coger el tren de vuelta al camping.

Evidentemente no cenamos mucho, pero para no irnos a dormir con el estómago vacío (bueno, vale, vacío es un decir), comemos un poco de pan con tomate y embutido, y a las 22h caemos redondos.

Mañana es nuestro último día en la zona, pero no sé si resistiremos una noche más en este camping rodeados de seres tan poco agradables y faltos de limpieza personal, meh.

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