Mis inicios en el scrapbooking

¡Buenas!

Hoy vengo con un post diferente. Si habéis leído mi bio en la web, habréis visto que una de mis aficiones es el scrapbooking. Lo conocí gracias a una amiga y, aunque al principio no le di mucha importancia, al cabo de un tiempo empecé a interesarme en ello. Siempre se me han dado bien las manualidades (ese insuficiente en la asignatura de Plástica del insti no cuenta, ¡el profe me tenía manía!), así que aprendí bastante rápido sobre todo este mundo del scrap.

Empecé haciendo cosas básicas, como postales y libretas alteradas, y en seguida pasé al segundo nivel: crear un álbum desde cero. El primer cumpleaños de mi sobrinito Marc se acercaba, así que pensé en hacerle algo único y original: un álbum de fotos de su primer año de vida, recopilando los momentos más especiales, como el día de su nacimiento, sus primeras vacaciones, sus sonrisas, y por supuesto, incluyendo fotos con sus padres, sus abuelos, sus tíos, etc. En cada página puse tarjetitas para journaling para que los padres pudieran rellenar, y también dejé algunos huequitos para que también pudieran poner alguna foto.

Esta fue la portada:

Album_Scrapbooking_Bebe

Para este álbum utilicé mayormente la colección Bundle of Joy Boy, de Echo Park. La vi por internet y me encantó, tenía diseños la mar de adorables y animalicos achuchables. Me pareció genial para mi sobrino, así que no dudé en comprar el kit, que además venía con stickers y alfabetos.

Todo hay que decirlo, el álbum gustó mucho, y yo me lo pasé muy bien haciéndolo, así que me propuse hacer más álbumes, esta vez de mis viajes. No hay año que no haga una escapadita de 4 o 5 días con el Señor Zeta y, como soy de esas personas que siempre va cargada con la cámara, podéis imaginar que tengo tropecientas fotos de todo. Mira, la Torre Eiffel. Mira, la Catedral de Notre Dame. Mira, un croissant. Mira, una paloma. Y así. El Señor Zeta está hasta las narices.

Total, que ahora con la era digital, todas esas fotos las guardamos en el disco duro y, como diría esa señora del APM, “Bye bye y hasta otro ratito”. Pero desde luego no hay nada como poder tocar las fotos. Pasar las páginas de los álbumes, enseñárselo a alguien, reírte de las pintas que llevabas en los 90, etc. Echaba eso en falta, y con el scrapbooking encontré la manera de volver a hacerlo, pero de una forma única, original y bonita.

Ese mismo año, el 2013, había hecho dos viajecitos. Había ido a París en febrero y a Menorca en septiembre, así que tenía trabajo. Hice un diseño de forma que todos los álbumes de viajes fueran iguales en cuanto a estructura y medidas. Además, para la base de los álbumes, es decir, para las portadas y el lomo, iba a utilizar lo que tenía en casa: cajas de cartón. A partir de entonces empecé a desarrollar una especie de síndrome de diógenes, guardando todas las cajas que encontraba a mi paso: cajas de galletas, de cereales, de helados, etc. Pero finalmente llegué a la conclusión que las que mejor me iban eran las de de galletas. De las Digestive, para ser más concretos. Son de un cartón duro perfecto para hacer lo que quería.

Este es el álbum de mi viaje a Menorca:

Album-scrapbooking-viaje-menorca

 Y éste es el de París:

Album-scrapbooking-viaje-paris

Tengo pendiente hacer un tercer álbum, el de nuestro viaje a Dublín, que hicimos en octubre del año pasado, pero aún no me ha dado tiempo. Cuando lo acabe, prometo dedicarle una entrada.

Otra cosa que siempre me ha gustado hacer en los viajes es guardarlo todo. Y no me refiero a los jaboncitos del hotel. Me refiero a tickets, billetes de metro, tarjetas de embarque, mapas, servilletas de papel, bolsas de tiendas, sobrecitos de azúcar… Y hacerme un diario de viaje. Sí. Soy de esas frikis que nada más llegar al hotel saco mi libretita y me pongo a apuntar todo lo que hemos hecho durante el día. “¿Pa’ qué?”, diréis. Pues mirad, simplemente para leerlo un tiempo después y rememorar esos momentos trasladándome a ese lugar de nuevo. También pienso que me podría venir bien apuntar ciertas cosas para tenerlo en cuenta en otro viaje, o para aconsejarle a alguien. Lo que pasa es que todo eso siempre se quedaba en una caja de zapatos en el armario, siempre ordenadito, eso sí, en sobres. Seré friki, pero también soy organizada.

Lo bueno del scrapbooking es que ahora, todas esas cosas que guardo, las puedo incluir en los álbumes, de esta forma lo tengo todo en un mismo lugar: fotos, diario y recuerdos.

De hecho, alteré una libreta para transformarla en un Diario de Viaje de Dublín. Empecé a redactarlo semanas antes de coger el avión, plasmando todos los preparativos, y una vez allí, al llegar al hotel al final del día, escribía todas las anécdotas. En casa lo pasé a limpio y lo finalicé, intercalando los tickets y recuerdos que había traído. Estas son las tapas del Diario:

 Diario-de-viaje-dublin

También quise hacer mi primer Diario de Navidad, o también llamado December Daily. Gracias al blog de Diario de Navidad y a su grupo de Facebook me animé a hacerlo, y este fue el resultado:

Diario-navidad-scrapboking-2014

Para terminar esta entrada, sólo diré que gracias por haber llegado hasta aquí, sé que a veces se me va la pinza y me enrollo demasiado, pero eso me suele pasar cuando hablo de algo que me apasiona. Espero que os gusten mis proyectos y que sigáis aterrizando por aquí de vez en cuando.

Nos vemos en otra entrada, colega 😉

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