Mi Ruta por Alemania (Parte II) – Munich

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SÁBADO 9 – MUNICH

Salimos prontito, hacemos un desayuno rápido y nos dirigimos a Munich. Llegamos allí sobre las 10,20h, y lo primero que hacemos es hacer el check-in en el Camping Thalkirchen. Hay sitio de sobras y podemos escoger la parcela que queramos. Había buscado info por internet sobre cómo llegar al centro desde aquí, pero como no me quedó muy claro, le pregunto al recepcionista. Tampoco es que me sirva de mucho, la verdad.

Justo en la salida del camping hay una parada de bus, así que esperamos. Mirando el mapa de transporte, una pareja de ancianos nos explica que ese autobús nos deja en el centro. Bien, subimos y le pedimos al conductor dos tickets para el centro. Con un gesto no muy amable y sin mirarnos a la cara nos dice que vayamos atrás. Subimos por la parte trasera del autobús y nos encontramos con una máquina expendedora de tickets con muchos botones, y todos en alemán. No sé cuántas zonas tenemos que coger, así que le pregunto al conductor. No obtengo respuesta, sólo miradas de pasajeros en plan: “¿qué le pasa a esta mujer, por qué grita?”

Una chica me dice algo así como que el autobús parará más adelante y entonces todos tendremos que bajar. Ahá, vale. Es lo que pasa con todos los putos autobuses, que paran y la gente se baja, joder. Total, que como nadie nos ayuda, decidimos no comprar ticket para el bus y hacer un simpa. Nos deja en la parada del metro de Thalkirchen, nos bajamos y seguimos el rebaño de gente.

Una vez en la estación tenemos, ahora sí, que comprar los billetes de metro. Otra puta máquina infernal con mil botones, pero esta vez se puede seleccionar el idioma. Vale, esto está muy bien, pero yo quiero saber de cuántas zonas tiene que ser el billete. Voy a una mini panadería que hay enfrente y se lo pregunto al encargado, pero me dice que no entiende el inglés y se pira pa’dentro. Gracias, muchas gracias. Al rato, vemos bajar un grupo de gente, los paramos y se lo preguntamos. Resultan ser italianos y muy amablemente nos sacan un mapa y nos explican que el billete lo tenemos que comprar de una sola zona. ¡Aleluya!

En resumen, para ir del camping al centro, hay que coger el bus 135 en la parada que se encuentra justo a la salida. Este bus te deja en la parada Thalkirchen de metro. Una vez allí, hay que coger la línea U3 en dirección Moosach y bajarte en Marienplatz o en Odeonplatz, que son las paradas más céntricas.

Tardamos 15 minutos en llegar a Odeonplatz. Mi hermano, que ha estado varias veces en Munich, nos preparó una súper guía con las cosas que hacer y visitar en un día. Su primera recomendación era hacer un buen desayuno en el Luitpold Café, así que allá vamos. Entramos dentro y vemos una gran cantidad de pasteles en el mostrador. El Señor Zeta se pide una porción de pastel de arándanos y yo una de nueces. Nos dan dos papelitos con el nombre del pastel apuntado y nos sentamos en una mesa de la terraza a la espera del camarero. Le damos los papelitos y le pedimos dos capuccinos, el mío con la leche fría. MEEEEEEK. Error. 5 minutos para hacerle entender que no es que quisiera un capuccino helado, sólamente quería un puto capuccino que no saliera ardiendo del mismísimo Mordor. Al rato nos traen el desayuno: los capuccinos a una temperatura bebible y dos grandes porciones de pastel, ¡buenísimos los dos!

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Pastel de nueces + pastel de arándanos + capuccinos. Luitpold Cafe (Munich)

Después de desayunar, empezamos la ruta. Vamos hacia la Königsplatz, paseamos por el Hofgarten, y luego nos dirigimos hacia el Feldherrnhalle, o Templo de los Generales, para bajar por la Residenzstrasse.

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Max-Joseph-Platz y Bayerisches Nationaltheater. Munich.

Una vez allí callejeamos por la zona, y aprovechamos para comprar algunos souvenirs. Para hacer hambre, nos damos un paseo por el Viktualienmarkt. Es inmenso, con cientos de puestos de frutas y verduras, flores, carne, pescado, embutidos, quesos, vinos, comida para llevar, etc. ¡Parece que no se acaba nunca!

Sobre la 1 del mediodía nos dirigimos al palacio de la cerveza, al lugar más emblemático de la ciudad, imperdible si viajas allí. Sí, estoy hablando de la Hofbraühaus, la cervecería más famosa de Munich. Cuenta con tres plantas y varios salones con largas mesas, en los que caben más de 2000 personas. Los camareros van vestidos con los típicos trajes bávaros y los pobres van de culo. Nos sentamos en uno de los salones al lado de la cocina, donde no hay tanto jaleo y se puede hablar sin levantar la voz. El Señor Zeta se pide su segundo codillo y una jarra de litro de cerveza artesanal. Yo me pido un plato de wollwürste con kartoffelsalat (lo que nosotros conocemos como ensalada alemana), y de postres otro apfelstrudel. Para compararlo con el de Füssen, más que nada.

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Postureo total. En realidad yo tengo mi Radler de medio litro. Hofbräuhaus (Munich)

 

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Plato de Wollwürste + codillo asado. Hofbräuhaus (Munich)

Aunque dicen que la comida que sirven aquí no es la mejor de Munich, a nosotros nos encanta y disfrutamos como cerdos (nunca mejor dicho). Los camareros nos atienden súper bien, son muy atentos y nos podemos entender en inglés.

Para bajar la comida, vamos hacia el English Garten a dar un paseo. Nos paramos junto al río Eisbach a ver las exhibiciones de surf y continuamos hacia la pagoda china. Hace muy buen día y el parque está lleno de gente tomando el sol en el césped y bañándose en el río. De hecho, algunos aprovechan para dejarse arrastrar por la corriente, que es bastante fuerte, y reaparecen a lo lejos, ahí por Berlín.

Pagoda china. English Garten (Munich)

Para acabar el día volvemos al jardín de Hofgarten y nos tomamos una Agustiner, según mi hermano, la mejor cerveza de Alemania. Nos sentamos en una de las pocas mesas libres que quedan, disfrutamos del fresquito y aprovechamos para planificar las últimas horas del día.

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Planificando la ruta en Munich. Hofgarten (Munich)

Para volver, esta vez cogemos el metro en Marienplatz. Cuando llegamos al camping aún es de día, por lo que decidimos dar nuestro típico paseo, y de paso investigar otras campers a ver cómo se lo montan. O sea, a ver cómo se montan los mueblecitos y la camperización en sí, no me seas mal pensado. Nos sentamos a descansar mientras nos tomamos una cerveza de la zona e intercambiamos opiniones sobre el día de hoy. No nos apetece nada cocinar, así que vamos al chiringuito a pedir dos bocatas de frankfurt con patatas, y nos los tomamos con una sangría. Le hemos pillado el gusto, y con el calor que hace, sienta la mar de bien.

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Disfrutando de una Maxlrainer suavecita. Camping Thalkirchen (Munich)

Nos vamos a dormir con la sensación de haber aprovechado el día al máximo y de haber disfrutado mucho, gracias a la ruta que nos preparó mi hermano. Munich es una ciudad impresionante, y el casco antiguo precioso. Lo único que no nos acaba de gustar es que hay bicis. Muchas bicis. Por todas partes. A todas horas. Y pasan por donde les sale de las pelotas. Por lo demás, es una ciudad que nos ha encantado, así que sin duda volveremos algún día.

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