Mi Ruta por Alemania (Parte I) – Castillo de Neuschwanstein

¡Buenas!

Llega agosto, el mes de las vacaciones por excelencia, en el cual todo el mundo coge un avión o el coche y se va ese lugar maravilloso que lleva esperando todo el año, para descansar, desconectar del trabajo y… encontrarse a todo el puto mundo en la carretera. Y en la playa. Y coincidir con el jefe de tu departamento en el bufet libre del hotel. Y morir de calor. Y hacer colas hasta para mear. Muy cautivador todo.

Por eso el Señor Zeta y yo decidimos irnos de vacaciones el pasado mes de julio. Porque aunque haya mucha gente que también escoja este mes para irse de vacaciones, no existe el Apocalipsis que se monta en agosto.

Llevábamos meses planeándolo todo. Y es que desde que nos compramos una Volkswagen T4 de segunda mano, nuestra idea era hacer rutas por España y también rutas por Europa en furgoneta. De hecho en septiembre ya nos fuimos una semanita por el País Vasco para estrenarla y probarla, y la verdad es que nos encantó. Por eso decidimos camperizarla para poder estar aún más cómodos. Mi padre nos hizo unos arcones de madera que sirvieran tanto para guardar cosas como para colocar la cama, y mi madre nos hizo unas cortinitas, unos cojines y un mantel, todo en estampado rojo vichy. Además, colocamos un suelo vinílico de imitación madera y quedó precioso.  Nuestra furgo cada vez se parecía más a una pequeña y acogedora casita con ruedas.

Teníamos 12 días de vacaciones, por lo que había que planear muy bien la ruta para no dejarnos nada, pero tampoco para ir de culo. Nuestro destino era la Selva Negra, y por el camino pasaríamos por la Costa Azul, Milán, el Castillo del Rey Loco, Munich y Ginebra

Ruta Selva Negra 2016

Ruta Selva Negra 2016

Semanas antes nos pusimos en contacto con las oficinas de turismo de cada lugar que queríamos visitar para que nos enviaran información. Es algo que leí en el foro de Los Viajeros y me pareció una buenísima idea. A los pocos días teníamos el buzón petado de guías, mapas, trípticos, etc. La verdad es que fue muy útil porque así no pedimos el tiempo en cada pueblo buscando la oficina de turismo.

Como este Diario de Viaje será bastante largo, lo repartiré en varias entradas para que no se haga pesado, aunque intentaré no enrollarme mucho.

Así pues, ¡empezamos!

DIARIO DE VIAJE – ALEMANIA & SELVA NEGRA 2016

ETAPA 1 – DÍAS DE MIERDA

Tampoco me voy a recrear mucho en esta etapa de nuestro viaje, y es que, lo más improbable que nos puede llegar a pasar, nos pasa a nosotros. A 300 Km de casa, más o menos a la altura de Montpellier, nos peta la furgo. Nada grave, simplemente se rompe la correa del alternador, así que paramos en un área de descanso y esperamos a que venga la grúa. Menos mal que una semana antes nos hicimos socios del RACC “por lo que pudiera pasar”. Después de esperar medio día en la caseta de recepción del mecánico de la zona y en la que casi nos cae encima lo que parecía ser un misil (seguramente sería un avión o un tren de alta velocidad, pero por el ruido parecía que íbamos a morir allí mismo), nos dicen que nuestra furgo no estará lista hasta el miércoles por la tarde, porque la pieza la tienen que traer, ojo cuidao, DE ALEMANIA. Sí, muy irónico todo.

Sólo diré que estuvimos hasta entonces encerrados en un hotel de mala muerte perdido en una zona portuaria de mierda cerca de Sète, sin rastro de civilización, donde el único transporte público que había estaba a 20 minutos andando por carretera. El gerente del hotel era un “entrañable” hombre parecido a Morgan Freeman que no tenía muchas ganas de ayudarnos.

Evidentemente tuvimos que cambiar nuestra ruta, pues ahora ya no era viable ni mucho menos. Milán quedaba eliminada y, por supuesto, también el castillo de Neuschwanstein y Munich, pues quedaba demasiado lejos para los días que nos quedaban.

Sólo quiero borrar esos horribles, aburridos y desesperantes días de mi mente. Y es que, si el hotel hubiese estado mejor situado, hubiésemos aprovechado para visitar pueblos de alrededor, pero es que allí todo lo visitable estaba a tomar por culo. Y encima todo el mundo era francés. Fantástico.

Total, el miércoles a las 16h, tal y como nos prometieron, nuestra querida furgo ya está lista para emprender nuestras deseadas vacaciones. Estamos tan eufóricos que decidimos seguir con la ruta inicial (sin pasar por Milán). Así que nuestro próximo destino será el Castillo de Neuschwanstein. Ahí, con dos cojones.

ETAPA 2 – BAVIERA (CASTILLO DE NEUSCHWANSTEIN Y MUNICH)

MIÉRCOLES 6 DE JULIO

Estamos tan contentos de salir de esa mierda de lugar, que nos vemos con fuerzas suficientes como para conducir toda la noche hasta llegar a la zona del castillo.

A las 11 de la noche llegamos a Suiza. Nada más entrar, tenemos que parar en la frontera y comprar la Vignette. Cuesta 40€, es obligatoria para viajar por las autopistas de todo el país y tiene validez de un año. Pero claro, no contábamos con que la furgo no tira más de 100Km por hora, tardamos un huevo en atravesar el lago Leman y, por si eso fuera poco, el GPS nos lleva por carreteras en vez de por autopistas. Todo esto de noche.

Así que a las 2 de la madrugada decidimos parar en el área de servicio de Gruyères. Nos viene perfecto, ya que hay un hotelito y un parking habilitado para campers y caravanas. Nos calentamos dos Yatekomo y nos ponemos a dormir. Al día siguiente (mejor dicho, al cabo de 4 horas) nos despertamos y salimos de la furgo. Sin saberlo, habíamos aparcado al lado del Lago de Gruyère y, al hacerse de día podemos contemplar las maravillosas vistas que tenemos delante.

JUEVES 7 DE JULIO

Sobre las 8 de la mañana, paramos en una área de servicio cerca de Zurich a desayunar. Vemos un letrero en la carretera que nos llama la atención y paramos. Se trata del Cindy’s Diner, una cadena de restaurantes típicos americanos ambientados en los años 50. Nos sentamos en la barra y pedimos dos cafés con leche con tostadas, huevos y bacon. ¡Eso sí que es empezar bien el día! Nos cobran 25€ pero estamos tan hambrientos que nos da igual, además el sitio lo vale.

Continuamos nuestro viaje durante horas, parando en áreas de servicio, a comer y a estirar las piernas. Nos encontramos con una caravana impresionante a la entrada de Zurich, y varias más, causadas por obras. A las 2 de la tarde, y después de un largo recorrido a través de pequeños pueblecitos, por fin llegamos a nuestro destino. Lo primero que hacemos es buscar el camping y acampar. Elegimos el Camping Bannwaldsee, y la verdad es que es todo un acierto. Es muy completo, tiene restaurante, chiringuito, unos baños grandes y limpios, supermercado, bar, ¡y hasta biergarten! Eso sí, lo más bonito sin duda, es que está situado a la orilla del lago Bannwaldsee, y las vistas, que son preciosas e inigualables.

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Iglesia de Saint-Coloman (Schwangau)

 

camping bannwaldsee alemania

La Zombineta. Camping Bannwaldsee (Schwangau)

Vamos al chiringuito a comer nuestro primer bratwürst. Yo me lo tomo con un panecillo redondo y una clara, perdón, una Radler. Sí, sé que ir a Alemania y pedirse una clara es un sacrilegio, pero el toque del limón me gusta mucho más que el sabor de una cerveza a palo seco.

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Würst + brot + radler. Camping Bannwaldsee.

El día de hoy nos lo tomamos completamente de relax, y es que después del largo viaje pensamos que lo mejor es quedarse en el camping descansando. El Señor Zeta se pega una siesta de hora y media en la furgo mientras yo disfruto del camping, doy un paseo y aprovecho la WIFI que hay en la zona del biergarten para escribir a mi família.

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Camping Bannwaldsee (Schwangau)

Por la tarde vamos al súper en busca de agua y hielo para la nevera, pero nos sale el tiro por la culata. No hay hielo, y el agua que hemos comprado es con gas. Puaj. Así que decidimos coger la furgo e irnos a uno de los súpers que hemos visto en el pueblo de Schwangau. Nos cuesta una barbaridad encontrar agua sin gas, ¡en este país es misión imposible! Y el hielo ya, ni te cuento. Ni que estuviese pidiendo uranio empobrecido, joder. Finalmente, me dan una bolsa con el hielo que utilizan en la pescadería. Bueno, algo es algo.

Pero por si la aventura en busca de hielo y agua sin gas (esto parece el título de uno de los libros de Juego de Tronos) fuera poco, mientras compramos, unas señoras japonesas nos roban el carro. Vale, estaba vacío, pero llevaba un euro dentro, nuestro euro, y no estamos dispuestos a perderlo. Vamos tras ellas y les intentamos explicar que nos han cogido el carro, pero no entienden nada. Finalmente nos lo devuelven, pidiéndonos perdón. Las situaciones surrealistas de este viaje van en aumento.

Volvemos al camping, nos duchamos (después de 3 días encerrados en el Motel Bates en Francia con la misma ropa la verdad es que es un gustazo) y empezamos a preparar la cena: pasta con salsa de tomate y aceitunas, y un vinete. Cuando se hace de noche, como es costumbre, damos una vuelta por el camping. El cielo está completamente despejado y lleno de estrellas. ¡Precioso!

VIERNES 8 DE AGOSTO

Hoy nos toca visitar el castillo de Neuschwanstein. Teníamos las entradas reservadas con antelación, pero por culpa del percance que tuvimos en Francia, tuve que cancelar la reserva, así que hoy nos hemos tenido que levantar prontito para poder estar a las 8h en el Ticket Center de Schwangau. A esa hora ya había bastante gente esperando, y nos hemos puesto a la cola, lo que no ha servido de nada, porque cuando han abierto las puertas han habido varios listillos que se han colado con toda la jeta del mundo. Creía que esto sólo pasaba en España, pero ya veo que no.

Nos han dado entradas y audioguías en castellano para la visita de las 9,50h, por lo que aún teníamos tiempo, que hemos aprovechado para desayunar una berlina y un café con leche salido del mismísimo Mordor. Me he quemado la lengua, y sin quererlo he soltado el típico chiste de: Uy! Mickymau! Mickymau la lengua debajo de los pies del castillo en el que se inspiró Walt Disney. ¿Lo pillas? Jajaja, venga, pero si es buenísimo! ¿No? Vale, ya me voy… :(

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Castillo de Neuschwanstein (Schwangau)

La visita al castillo dura 25 minutos pero para mi gusto es demasiado corta, se pasa súper rápido, pero todo hay que decir que el castillo es impresionante. Básicamente la historia va de Luís II de Baviera que perdió una guerra y en vez de decir eso de: “pues ahora me enfado y no respiro” dijo “pues ahora me enfado y me construyo un castillaco para mi solo. Eso sí, al lado del de mis papis, así me puedo llevar los tuppers a casa“.

Al salir del castillo hemos ido a visitar Füssen, es un pueblecito pequeño pero muy bonito, con calles adoquinadas y la estética típica de Alemania.

Füssen (Baviera)

Füssen (Baviera)

Hemos paseado por el centro y luego hemos buscado un sitio para comer. Nos ha llamado la atención el Woaze Gasthof Weizenbrauerei, un restaurante típico alemán, como bien indica su nombre. Hemos pedido mesa en el biergarten que tienen en el patio interior, pequeñito pero muy agradable. El Señor Zeta se ha pedido su primer y tan ansiado codillo, y yo un plato de salchichas con chucrut y patatas al horno. Y de postre, un apfelstrudel con nata, como el Coronel Hans Landa, de Malditos Bastardos. Nos han atendido muy bien, en inglés, y la comida estaba deliciosa. ¡Muy recomendable!

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Plato de salchichas, patatas y chucrut. Woaze Gasthof (Füssen)

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Apfelstrudel. Woaze Gasthof (Füssen)

Luego hemos entrado en una especie de bazar, donde hemos aprovechado para comprar algunas cosas para el camping, y de paso nos hemos escondido un poco del calorazo de fuera. Y es que debíamos a estar a unos 35º, no exagero.

De vuelta al camping, hemos parado en un súper a comprar fruta para hacer la sangría esta noche, algo de desayuno para mañana y hielo (sí, ¡tenían hielo!).

Esta es nuestra última noche en Schwangau, mañana recogemos los bártulos y nos dirigiremos a Munich!

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